Revista Emporion

Racó de poesia

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Eduardo Rincón, artista polifacètic, torroellenc d’adopció des de fa molts anys, és un destacat poeta i compositor de vanguàrdia. Nat l’any 1924 a Santander, de formació bàsicament autodidacta per les difícils circumstàncies de la seva joventut, ha passat per distintes tendències artístiques, fins adoptar una expressió molt personal.
Com a compositor, destaquem el seu “Álbum de Comendadoras”, interpretat el juliol de 2004 al Festival de Músiques de Torroella de Montgrí.
Ens plau d’oferir avui a Emporion una petita mostra de la seva producció poètica.  

Eduardo Rincon

 Conciencia
     
            
No me guardes rencor si alguna vez te herí.
Piensa que yo no fui, que yo no quise ser
cuchillo que te hiera, arma para tu sangre.
En el oscuro patio donde moran los sueños,
donde viven tristezas, soledades y miedos,
tu eres la única luz, claridad que acompaña
y borra todo aquello que está esperando mudo,
mudo como la muerte, escondido, callado,
a que bajes la guardia que amarra los terrores,
errores, el olvido ese que nunca llega-,
para borrar los hechos que habitan la conciencia
sin darte ni un instante, minuto, de reposo.
Van siempre acompañados de madera que cruje,
del canto de los búhos, del ladrar de los perros
que avisan que la noche es dueña de tus sueños,
que negra, no perdona, no conoce el olvido
pero sin ladrar muerde en la oscura conciencia,
reprochándote siempre todo lo que no has hecho,
o todo lo que hiciste y no debiste hacer. Nada
será olvidado por mucho que lo intentes,
nada quedará fuera ni nadará en el sueño,
saldrá de tu cabeza y se hundirá en la nada.
Estará siempre alerta, esperando que duermas
y llamará a tu puerta, desvelará tu sueño,
recordará que mientes, que mientes y has mentido
para sentirte puro, para sentirte limpio.
Estarás condenado por aquello que hiciste
sin saber lo que hacías, pues negaste tres veces
la palabra sagrada, derramando los bienes
que salvan la pureza, que ennoblecen el alma,
que hacen del hombre un ser que, la cabeza en alto,
siente el orgullo inmenso de haber seguido puro.
¡Guárdate, guárdate!
Y que nunca te falle el valor, la conciencia,
si quieres que algún día el patio se ilumine
y que los sueños vivan y florezcan tranquilos.
Y llegará la muerte y será la pureza
la que habite tu patio y dé luz a las rosas.

Eduardo Rincon

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